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viernes, 16 de mayo de 2008
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27 · Bodhisattva Imprimir

Bodhisattva significa literalmente un ser viviente (sattva) que aspira a la iluminación (bodhi) y realiza prácticas altruistas. El concepto de bodhisattva tiene una gran relevancia en la tradición del budismo mahayana, pues representa la persona que busca la iluminación tanto para sí como para los demás. La misericordia, que implica sentir como propio el sufrimiento de otros, es la característica más grandiosa del bodhisattva. Así lo ilustra una anécdota que figura en el Sutra Vimalakirti, sobre un prominente seguidor laico del Buda, que había caído enfermo. Cuando le preguntaron por su dolencia, Vimalakirti respondió: “Me preguntáis cuál es la causa de mi dolencia, y yo respondo que la causa de la enfermedad del bodhisattva es su gran misericordia”.

Se afirma que el bodhisattva realiza cuatro juramentos en los que expresa su determinación de esforzarse por la felicidad de los demás. “Por innumerables que sean los seres sensibles, juro salvarlos; por inagotables que sean las pasiones, juro dominarlas; por ilimitadas que sean las enseñanzas, juro estudiarlas; por infinita que sea la verdad del Buda, juro alcanzarla”.

Los juramentos, cada uno de los cuales compromete al bodhisattva a la búsqueda sin fin de un objetivo que parece inalcanzable, pueden parecer algo desalentador. El budismo sostiene, no obstante, que el camino del bodhisattva no implica una labor sobrenatural destinada solo a personas dotadas de misericordia y de sabiduría. Todo lo contrario; el estado de vida de Bodhisattva es inherente a la vida de los hombres y mujeres comunes; y el propósito de la práctica budista es fortalecer ese estado hasta que la misericordia se transforme en el cimiento de sus acciones.

Los juramentos del bodhisattva reflejan además su determinación de dominar sus impulsos, estudiar y aprender, y desarrollar su sabiduría. Sin embargo ninguna de esas decisiones responde al deseo egoísta de mejorar y enaltecer la propia persona. Bajo cada uno de esos propósitos yace la decisión de librar a los demás del sufrimiento y de brindarles a cambio la posibilidad de una gran dicha.

Para los creyentes en el budismo de Nichiren Daishonin, la práctica del bodhisattva es inseparable del doble aspecto de la “práctica para uno y práctica para los demás”. La esencia de la práctica para uno mismo es la entonación de Nam-myoho-renge-kyo (el daimoku del Sutra del loto) y la recitación de los pasajes más importantes de ese sutra. Su propósito más importante es iniciar una revolución personal interna y desarrollar en la propia vida las cualidades del Buda: el coraje, la sabiduría, la misericordia y una inagotable fuerza vital.

Si bien las razones para comenzar a practicar el budismo se relacionan a menudo con el deseo de alcanzar la felicidad individual, de vencer alguna enfermedad o con otra clase de desafío aparentemente insuperable, a medida que se expande el estado de vida, las personas comienzan naturalmente a desarrollar un interés cada vez más profundo por la felicidad de otros. Al percibir la mutua relación de dependencia que une a todas las entidades de vida, los seres humanos realizan acciones altruistas en bien de los demás y comparten con ellos los principios budistas, con el objeto de que puedan estas personas percibir la rica fuente de recursos que poseen en su propia vida.

De ese modo, los bodhisattvas participan activamente en la sociedad y se esfuerzan con denuedo para transformar su vida y hacer del mundo un lugar mejor, más humano, para todos. Por esa misma razón, los miembros de la SGI ponen su mayor empeño en ser ciudadanos valiosos y confiables, y en contribuir todo lo posible en el ámbito de la familia, el trabajo y la comunidad.

[Basado en el artículo publicado en la edición de enero de 1998 de la revista SGI Quarterly.]
 
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