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domingo, 06 de julio de 2008
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04 · La Vida de Nichiren Imprimir

Nichiren (1222-1282), el sacerdote que estableció el budismo que practican los miembros de la SGI, es una figura destacada en la historia del Japón, tanto por su trascendencia religiosa como social. Nichiren censuró la postura de las escuelas budistas prevalecientes y las autoridades seculares basándose en el espíritu del shakubuku, es decir, la práctica de refutar lo erróneo y revelar lo verdadero con profundo respeto a la naturaleza de Buda inherente a todas las personas.

Si bien Nichiren se caracterizó por su estricta postura hacia lo que consideraba una distorsión o corrupción de las enseñanzas esenciales del budismo, también se destacó por su cálida preocupación hacia sus seguidores, a quienes alentaba continuamente a través de sus cartas. Muchos de los que abrazaron la doctrina budista de Nichiren fueron severamente perseguidos por el gobierno feudal. Entre sus mensajes de aliento, escribió cartas a las creyentes laicas, a quienes compenetrado en sus sufrimientos, exhortaba a recordar que, según el Sutra del loto, todos podían lograr la iluminación tal cuales eran, fuesen hombres o mujeres.

Debido a sus humildes orígenes, Nichiren albergó gran empatía por los oprimidos. Su padre había sido un pescador de las costas occidentales de Tokio. Por ello, Nichiren se identificaba a sí mismo como “quien en esta existencia nació pobre y humilde, en el seno de una familia chandala”. (1) (2)  La vida en la sociedad feudal japonesa era dura, especialmente para los estratos sociales más bajos. Nichiren, que conocía el sufrimiento del pueblo, sintió gran preocupación desde temprana edad por el dolor humano.

Nichiren rubricó numerosas cartas a sus seguidores que permiten conocer su vida y su pensamiento; además, también escribió importantes tratados doctrinales. La mayor parte de sus escritos fueron elaborados en circunstancias de extrema severidad, algunos de ellos, estando exiliado en una isla del norte del Japón.

La revelación de las enseñanzas

Nichiren se inició en los estudios de las principales escuelas budistas a la edad de doce años. En su época de aprendiz en un templo cercano a su tierra natal hizo el voto de “llegar a ser la persona más sabia del Japón”. Fruto de ello, escribe Nichiren, se le “obsequió una gran joya”, la sabiduría. (4)

El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, señala que la sabiduría que extraemos de nuestro interior es proporcional al sentido que uno tiene de responsabilidad. La fuerza que impulsó a Nichiren, desde joven, fue su intenso sentido de responsabilidad de aliviar la miseria de las personas, gracias a lo cual logró comprender la realidad de la vida y la naturaleza esencial de la existencia humana.

Cuando Nichiren comenzó a estudiar exhaustivamente las enseñanzas de los sutras encontró que a menudo se contradecían. Entre los dieciséis y treinta y dos años de edad, Nichiren viajó por los principales centros del budismo, Kamakura y Kioto; luego de examinar los numerosos sutras, tratados y estudios que fue encontrando, arribó a la conclusión que la quintaesencia de la iluminación que exponía Shakyamuni estaba contenida en el Sutra del loto, y que el principio o la Ley mediante la cual los budas lograban la iluminación estaba contenida en la frase Nam-myoho-renge-kyo del título del Sutra del loto (daimoku, en japonés).

Al mismo tiempo, Nichiren comprendió que para propagar el Sutra del loto, el único vehículo para la iluminación, tendría que refutar a las escuelas del budismo que enseñaban que las personas sólo podrían entrar a la Tierra del Buda después de la muerte. La intensión de Nichiren fue abogar por una práctica budista que permitiese a las personas desafiar sus circunstancias y desarrollar el potencial inherente que tenían. Sin embargo, las escuelas tradicionales inducían a las personas a resignarse y a ser pasivas. Nichiren sabía que su proceder generaría una fuerte oposición de los budistas tradicionales y por ello, como lo dice en sus escritos, tuvo que superar el gran dilema interior entre hablar o no hacerlo.

 

Persecución

Nichiren, al darse cuenta que si permanecía en silencio sería una falta de misericordia, el vigésimo octavo día del cuarto mes (según el calendario lunar) de 1253, hizo una declaración pública de sus creencias. Efectivamente su convicción religiosa fue recibida con hostilidad y escepticismo. Debido a que Nichiren expuso que la enseñanza máxima era el Sutra del loto y que todas las personas eran budas, el administrador de la región, que era un devoto seguidor de la escuela Tierra Pura, mandó arrestar a Nichiren. A partir de ello, fue víctima de interminables acosos y persecuciones.

En una sociedad en donde la mayoría era pobre y discriminada, el clamor de Nichiren por la igualdad, fue para las autoridades feudales una terrible amenaza. Las escuelas budistas, totalmente incorporadas en esta estructura, proporcionaban un medio efectivo para que el gobierno feudal ejerciera su autoridad sobre la población. Los sacerdotes ocupaban una posición privilegiada en la jerarquía social y eran parte del sistema de explotación. Naturalmente, las clases clericales no tenían ningún interés en modificar el status quo. Sin embargo, tales condiciones sociales hicieron que numerosas personas decidieran seguir las enseñanzas de Nichiren, a pesar del riesgo que esto implicaba.

El Sutra del loto enseña que quienes intenten propagar las enseñanzas en la era corrupta del Último Día tendrán que enfrentar severas pruebas. Por ello, Nichiren entendió que las persecuciones que acaecían sobre él eran una evidencia de que estaba cumpliendo su misión.

En 1260, tras una serie de devastadores desastres naturales, Nichiren escribió su tratado más famoso, el Rissho ankoku ron (la tesis “Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra”). En este escrito, expuso que para establecer un orden pacífico en la sociedad e impedir mayores desastres, era necesario desarrollar el respeto hacia la dignidad inalienable de la vida, en base a las enseñanzas del Sutra del loto. Presentó el tratado a los gobernantes máximos del Japón y los instó a que auspiciaran un debate público con representantes de otras escuelas budistas. Su llamado a un debate público –reiterado incontables veces a lo largo de su vida— fue ignorado y desterrado a la península de Izu.

Luego de algunos años, experimentó un nuevo destierro y la amenaza de ser ejecutado en la playa de Tatsunokuchi. Según su propio recuento, cuando la espada del verdugo estaba a punto de caer sobre él, un objeto luminoso –tal vez un meteoro— atravesó el cielo con tal fulgor que sorprendió a sus malhechores a tal grado que se suspendió la ejecución. Nichiren fue desterrado a la isla de Sado donde, a pesar de las privaciones, continuó propagando la fe y escribiendo tesis y cartas.

Nichiren fue absuelto luego de casi dos años y medio de exilio en Sado, debido a que se cumplieron varias de las predicciones que escribió en el Rissho ankoku ron. Entonces retornó a Kamakura, el centro político. Una vez ahí, a pesar que le ofrecieron un templo y subsidios a cambio de no refutar a otras escuelas budistas, Nichiren se negó a aceptar y se retiró al monte Minobu. Allí, se dedicó a escribir y a formar sucesores.


Transmisión

Durante este período, el sacerdote Nikko, que acompañó a Nichiren a lo largo de su tumultuosa vida y era el sucesor principal de sus enseñanzas, estaba ganando conversos en un pueblo cercano a la aldea de Atsuhara. Ante tal hecho, los sacerdotes del templo local de la escuela Tendai, comenzaron a atacar a los seguidores e instigaron a un grupo de samuráis para que atacaran a los campesinos conversos, desarmados, y los arrestaran bajo falsos cargos de robo. Fue así como, en 1279, veinte campesinos fueron apresados y torturados. Tres fueron ejecutados.

Aunque al comienzo, Nichiren era el blanco de persecuciones, esta vez eran sus creyentes. A pesar de que no tenían mucho conocimiento teórico sobre la fe que recientemente habían abrazado, los seguidores campesinos no fueron intimidados por las amenazas. Para Nichiren, la firmeza de sus seguidores significó un momento decisivo, pues pudo convencerse que sus enseñanzas serían mantenidas y practicadas aún después de su muerte. Nichiren había inscrito mandalas sagrados (Gohonzon) de manera individual a sus creyentes, pero esta vez, decidió que inscribiría un mandala explícitamente dedicado a la felicidad e iluminación de toda la humanidad. Este momento simboliza el establecimiento del budismo de Nichiren como fe universal.

Nichiren murió por su avanzada edad tres años después de cumplir su misión de establecer la enseñanza. La transmisión de sus enseñanzas y el cumplimiento de esta visión de paz basada en el respeto absoluto a la vida es la filosofía que inspira a los miembros de la SGI de todo el mundo.

[Basado en el artículo publicado en la edición de octubre de 2004 de la revista SGI Quarterly.]

 

Notas:
(1) The Writings of Nichiren Daishonin (Los escritos de Nichiren Daishonin), Tokio, Soka Gakkai, 1999, pág. 301.
(2) Chandala: Clase social más baja de la India, inferior aun al sistema de castas. En ella se encontraban quienes, por su oficio, debían matar criaturas vivientes. Nichiren nació en una familia de pescadores.
(3) The Writings of Nichiren Daishonin, op. cit., pág. 650.

 

 
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